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Desde sus inicios en 1956, Construcciones Otero ha participado en la ejecución de obras hidráulicas, abarcando todo el ciclo integral del agua: tratamiento, regulación, distribución, saneamiento y depuración. En la actualidad ha diversificado sus actividades hacia otros ámbitos de la ingeniería civil y la edificación, llevando a cabo un gran esfuerzo de renovación e inversión en nuevas tecnologías que le permitan ofrecerse como responsable de diseño en los proyectos en los que interviene.
Para entender los orígenes de Construcciones Otero hay que remontarse a la historia de su fundador, Eligio Otero Peleteiro, que comenzó como cantero y acabó siendo encargado en la ejecución de las nuevas infraestructuras ferroviarias impulsadas por el Plan Preferente de Urgente Construcción de Ferrocarriles aprobado en 1926. En 1942 decidió independizarse y fundar una pequeña empresa, Obras y Construcciones Eligio Otero Peleteiro, para hacer frente a los trabajos de Consolidación del ferrocarril Alcañiz-Tortosa.
Sin embargo, a pesar de este punto de partida en las infraestructuras ferroviarias, fueron las obras hidráulicas las que marcaron la trayectoria de la compañía desde sus inicios. En 1942 se aprobó la ley que le permitía al Gobierno expropiar parte de las propiedades de los grandes terratenientes para convertirlas en tierras de regadío y ceder su cultivo a los colonos. Para su desarrollo se pusieron en marcha planes de obras hidráulicas, colonización, industrialización y electrificación, como el conocido Plan Badajoz. En ese contexto Obras y Construcciones Eligio Otero Peleteiro, hasta entonces con sede en Roquetes (Tarragona), se trasladó a Extremadura, donde participó en la transformación de regadíos para el Instituto Nacional de Colonización (INC).
En 1956, con el objetivo de ampliar capital para poder afrontar obras de mayor envergadura, se constituyó en Tortosa (Tarragona) la empresa Construcciones Otero S.L., que continuó trabajando en el desarrollo de infraestructuras hidráulicas al servicio del INC, posteriormente Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA), en las provincias de Tarrragona, Ciudad Real , Granada, Almería y Valencia. En esta última provincia se llevaron a cabo entre 1967 y 1970 las Obras de desecación y transformación en regadío de las zonas de arrozal y marjal de Tabernes de Valldigna , que sería durante muchos años considerada, por su complejidad y por ser prácticamente la primera obra que se hacía en España con esas características, como “obra piloto” de dicho organismo.
En 1979, coincidiendo la transición democrática con el primer relevo generacional, se cerraron las delegaciones en Ciudad Real y Valencia, centrándose la producción en Andalucía y trasladándose la razón social a Maracena (Granada). La segunda generación, al frente de la cual se situó José Enrique Otero Galiana, tomó entonces las riendas de la empresa.
En la década de los ochenta la empresa se consolidó como referente en obras hidráulicas en Andalucía Oriental, desarrollando proyectos para organismos como el Instituto Andaluz de Reforma Agraria (IARA), las Confederaciones Hidrográficas del Guadalquivir y del Sur de España, la Dirección General de Obras Hidráulicas de la Junta de Andalucía, las Diputaciones Provinciales y diversos Ayuntamientos de Granada y Málaga. Especial mención merecen las obras llevadas a cabo en esta capital, en el marco del Plan de Saneamiento Integral del Municipio(1985) que, con la intención de reinstaurar la adecuada calidad de las aguas del litoral preveía la construcción de colectores interceptores para la recogida y desvío de los vertidos existentes al mar; y del Plan de Drenaje (1989) que con carácter de urgencia, preveía la resolución de los problemas causados por las inundaciones provocadas por los intensos aguaceros que padeció la ciudad en otoño de 1989.
En los 90 la empresa comienza a diversificar sus actividades hacia otros ámbitos de la ingeniería civil, reforzando su papel en la construcción de estructuras de hormigón, puentes, obras de urbanismo e infraestructuras viarias , al tiempo que comienza a trabajar para promotores privados además de para las Administraciones Públicas, apuesta que culmina con la creación en 2004, de una división de edificación.
En la actualidad Construcciones Otero colabora con distintos organismos a niveles local, provincial y autonómico, entre otros: Empresas de Suministro de Agua como Emasagra o Aguasvira; Universidad de Granada, Patronato de la Alhambra y el Generalife, Ayuntamientos de distintos Municipios como los de Granada, La Zubia, Ogíjares, Íllora o Churriana de la Vega; Diputación Provincial de Granada, Agencia Andaluza del Agua, EGMASA, GIASA, Servicio Andaluz de Salud o Ferrocarriles de la Junta de Andalucía.
Coincidiendo con el cambio de siglo y la ocupación de la Gerencia por Enrique Otero Benet al frente de la tercera generación, la empresa lleva a cabo un gran esfuerzo de renovación, que se materializa en las siguientes actuaciones: - Incorporación de personal técnico cualificado.
- Modernización del parque de maquinaria.
- Inversión en nuevas tecnologías que le permitan ofrecerse como responsable de diseño en los proyectos en los que interviene.
- Implantación de un Sistema Integrado de Gestión de Calidad, Medio Ambiente y Seguridad y Salud, basado en las normas internacionales ISO 9001, ISO 14001 y OHSAS 18001.
- Firma en 2009 de un convenio de I+D+i con la Universidad de Granada para el desarrollo de tecnología propia de alta eficacia para el tratamiento de aguas.
Su objetivo, ser capaz de responder a las demandas cada vez más exigentes del sector de la construcción.
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